No more excuses

Todo surgió de manera hermosa y abstracta en mi mente mientras intentaba estudiar algunas arterias. Siempre supe que había decidido dedicarle la vida a una ciencia, pero también a un arte muy profundo y quise documentarlo. “Ahora no pues debo estudiar”, pensé. Una semana más adelante argumenté “no encontrar la inspiración necesaria”. El Grillo me ayudó con eso y la encontré, pero nuevamente “no había tiempo”. De esta forma fui olvidando poco a poco la llama que era capaz de generar.

Han pasado meses y cientos de encrucijadas desde entonces, pero ninguna como esta. Me pregunto si alguna vez creíste que todo marcharía bien por si solo, algo inevitable, pero cuando notas que no es así y que la solución está en tus manos, te pone a prueba. “Ahora no pues debo ganar experiencia”, pensé. Una semana más adelante argumenté “no poseer la credibilidad necesaria”. Hasta que un gran amigo me hizo ver que solo se trataba de excusas.

Fue en ese instante cuando me comprometí a no usarlas más, pues ninguna otra persona resolvería las cosas; y ninguna otra persona estaría aquí para escribir mis sueños ni esta historia.


Dulces sueños

No quiero embarcar mis sueños en barcos de papel porque mis sueños no saben nadar.

No quiero que mis sueños vuelen con alas rotas porque mis sueños le tienen miedo a las alturas.

No quiero guardar mis sueños en una caja fuerte porque mis sueños le temen a la oscuridad.

No quiero poner mis sueños en una vitrina porque mis sueños son alérgicos al polvo.

No quiero que mis sueños tengan amistades engañosas porque mis sueños son muy ingenuos.

No quiero que mis sueños sepan que la muerte, el odio, la soledad, el insomnio y las dietas existen porque mis sueños son miedosos y pueden volverse pesadillas.

Si, parece que mis sueños son lo más delicado que tengo, lo curioso es que los tienes en las manos.

Nicolás Flores


Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.